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TRATAMIENTO DEL SÍNDROME DE REITER
El tratamiento con antiinflamatorios no esteroideos del tipo de indometacina y tolmetina es efectivo para el control de la enfermedad en pocas semanas o meses. Los pacientes con artritis severa en varias articulaciones pueden requerir en ocasiones inyección intraarticular de corticoides. Raramente deberá recurrirse a drogas inmunosupresoras.
El tratamiento con antibióticos generalmente se indica en aquellos casos desencadenados por una infección adquirida por vía sexual.
La queratodermia blenorrágica y la balanitis, en ocasiones, requieren tratamiento.
Se recomienda tratamiento rehabilitador entre los brotes de afectación articular, para prevenir en lo posible la discapacidad permanente que la enfermedad ocasiona a largo plazo en uno de cada tres varones afectados.
jueves, 12 de agosto de 2010
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DIAGNÓSTICO DEL SINDROME DE REITER
El diagnóstico de esta artritis reactiva se fundamenta en las manifestaciones clínicas Las lesiones extraarticulares y cutáneas son tan características, que la simple observación de las mismas puede hacer sospechar la presencia de este síndrome; la confirmación de balanitis en adolescentes y especialmente en niños y requiere un examen meticuloso de los genitales, pues suele pasar desapercibida, como el resto de la clínica extraarticular.
En los niños el antecedente más frecuente es la diarrea y en los adolescentes, las infecciones de transmisión sexual.
Si solamente aparece artritis, se debe averiguar si el individuo es HLA-B27.
En pacientes de riesgo o con sintomatología hay que descartar VIH.
Las pruebas complementarias de laboratorio, efectuadas en la fase aguda revelan la presencia de leucocitosis (aumento de los leucocitos o glóbulos blancos de la sangre) con neutrofilia (niveles anormalmente altos de neutrófilos, un tipo de células blancas de la sangre), severo aumento de la velocidad de sedimentación globular, positividad de la proteína C reactiva y cambios inespecíficos en el proteinograma (gráfica que representa la tasa de las diferentes fracciones de las proteínas separadas por electroforesis), mientras que en la fase crónica el único hallazgo puede ser la aparición de una anemia (disminución de los hematíes o glóbulos rojos circulantes) leve.
Para establecer el origen infeccioso de la enfermedad resultan más indicado que realizar cultivos, especialmente para la Clamidia, hacer estudios serológicos frente a los microorganismos potencialmente implicados: determinación de anticuerpos por técnicas de fluorescencia directa, enzimo inmunoensayo o determinación de ADN o ARN. El cultivo de líquido sinovial es negativo.
No obstante la confirmación del síndrome de Reiter puede resultar difícil, ya que a excepción de la determinación de antígeno HLA-B27, positiva en un alto porcentaje de casos, no existen exámenes de laboratorio específicos.
La radiología, en etapas precoces puede ser normal o mostrar sólo aumento de volumen de partes blandas y osteoporosis (desmineralización esquelética generalizada), que luego desaparecen. Una vez establecida la enfermedad en el 60 a 80% de los pacientes se evidencian cambios radiológicos permanentes típicos de artritis, reacción perióstica con bordes irregulares o “desflecados”, proliferación ósea en los sitios de inserción tendinosa y sacroileitis (inflamación de a articulación de la cadera), que suele ser asimétrica, a diferencia de la que aparece en las enfermedades autoinmunes. Las deformidades osteoarticulares no suelen ser frecuentes, salvo los típicos dedos de salchicha” en manos y pies.
La mayoría de los pacientes tienen síntomas aproximadamente durante 6 meses; un porcentaje significativo tiene episodios recurrentes de artritis y del 15 al 30% de los pacientes desarrollan artritis crónica.
Las principales complicaciones del Síndrome de Reiter son: artritis recurrente, artritis crónica o sacroileitis, espondilitis anquilosante y secundarias al tratamiento cataratas y necrosis de la raíz de la aorta.
El pronóstico es mejor en aquellos pacientes que han desarrollado el síndrome de Reiter después de una infección gastrointestinal. Se asocia a artritis de cadera, velocidad de sedimentación moderadamente elevada, baja eficacia de los antiinflamatorios no esteroideos, artritis múltiple, inicio a edades tempranas de la vida y presencia de “dedo en salchicha”.
SÍNTOMAS DEL SINDROME DE REITER-TODO SOBRE SALUD Y ENFERMEDADES |
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SÍNTOMAS DEL SINDROME DE REITER
El síndrome de Reiter se desencadena tras una infección genitourinaria de transmisión sexual o gastrointestinal producida fundamentalmente por microorganismos de los géneros Clamidia, Ureaplasma, Campilobacter, Salmonella, Shigella o Yersinia.
Sólo algunos pacientes presentan este cuadro sintomático completo. El resto de los pacientes presentan una sintomatología parcial y el síndrome es denominado entonces síndrome de Reiter incompleto. Generalmente, los síntomas de uretritis o cervicitis suelen iniciarse en un periodo que oscila de una a tres semanas después de la infección, seguidos por el desarrollo de fiebre baja, conjuntivitis y artritis.
La manifestación más temprana de la afectación articular es la entesitis (inflamación de los lugares de inserción tendinosa) que suele aparecer en el tendón de Aquiles y en la fascia plantar del calcáneo; puede producirse acortamiento y engrosamiento de los dedos de las manos y pies que adoptan un aspecto típico de “dedo de salchicha”.
La artritis se manifiesta mediante dolor e inflamación articular suele cursar en brotes, ser asimétrica y afectar a las grandes articulaciones de los miembros inferiores; siendo las más afectadas, por orden de frecuencia: rodillas, tobillos, articulaciones de los pies, hombro, muñeca, cadera y columna lumbar.
En los niños, el síndrome se caracteriza por el compromiso de las articulaciones periféricas y puede ser erróneamente diagnosticado como fiebre reumática.
La afectación del tracto urinario, que es transitoria y precede en meses o años a la artritis, se manifiesta fundamentalmente por uretritis con disuria (emisión dolorosa o difícil de la orina) o secreción uretral en los hombres y en las mujeres fundamentalmente por cervicitis. Puede aparecer cistitis (inflamación aguda o crónica de la vejiga), hematuria (presencia de sangre en la orina) e inflamación de la próstata.
La conjuntivitis es uno de los signos más destacados del síndrome pudiendo preceder o aparecer simultáneamente con las otras manifestaciones clínicas. El paciente puede referir sensación de ardor o molestias con la luz, secreción conjuntival, blefaritis (trastorno inflamatorio de las pestañas y los párpados) y en algunos casos uveítis (inflamación de la úvea, cara posterior pigmentada del iris) anterior aguda. Aproximadamente el 5% de los pacientes desarrollan iritis (inflamación del iris), patología que si no se trata puede afectar seriamente a la visión.
En la piel la manifestación mas característica es la queratodermia (hipertrofia del estrato córneo de la piel) blenorrágica, caracterizada por la aparición de lesiones maculo papulosas (manchas y elevaciones pequeñas de la piel) en palmas y plantas, que evolucionan a lesiones ampollosas que pueden romperse y provocar una lesión de aspecto psoriasiforme. Este tipo de lesiones cutáneas empeoran con el estrés y el uso de ciertos fármacos antiarrítmicos y antipalúdicos.
También pueden aparecer úlceras no dolorosas en la mucosa oral, balanitis (inflamación de la mucosa del glande) y afectación ungueal con onicodistrofia (displasia de las uñas).
Otras manifestaciones extraarticulares que se presentan en estos pacientes son similares a las que aparecen en enfermedades autoinmunes tales como uveítis anterior, alteraciones de la conducción cardíaca y amiloidosis renal. La fiebre y la pérdida de peso pueden ser acusadas.
¿Qué es el Síndrome de Reiter?-TODO SOBRE SALUD Y ENFERMEDADES |
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¿Qué es el Síndrome de Reiter?
El síndrome de Reiter es una enfermedad reumatológica rara del grupo de las espondiloartropatías seronegativas, que son artritis (inflamación de las articulaciones) reactivas sistémicas caracterizadas por la presencia de artritis, uretritis (inflamación de la uretra) no gonocócicas, conjuntivitis (inflamación de la conjuntiva del ojo) y lesiones de piel y mucosas.
Fue descrita por primera vez en 1916 por Hans Reiter y posteriormente en 1918 Junghanns describió el primer caso en un paciente juvenil.
Se estima que existen 3,5-5 casos por 100.000 habitantes; siendo la forma más común de poliartritis inflamatoria en los adultos jóvenes; aunque puede aparecer en ancianos y en niños más raramente. La enfermedad es más frecuente en hombres entre 20 y 40 años especialmente las formas que se desarrollan después de una infección de transmisión sexual. Predomina en la raza blanca y cuando aparece en individuos de raza negra suelen ser HLA-B27 negativos.
Por lo general aparece como complicación de determinados procesos infecciosos; en el adulto suele ser secundario a una infección genitourinaria de transmisión sexual, especialmente ocasionada por Chlamydia Trachomatis, pero también puede tratarse de la primera manifestación en pacientes VIH positivo; en los niños es secundario a infecciones gastrointestinales.
Se desconoce la causa exacta del desarrollo de artritis reactiva en respuesta frente a algunas infecciones, pero se cree que la presencia del HLA-B27 puede aumentar el riesgo. Aproximadamente el 75% de los pacientes con Síndrome de Reiter tienen positividad del antígeno HLA B-27.
Recientemente se ha redefinido el síndrome de Reiter, como una artritis de más de un mes de evolución que se asocia a uretritis, cervicitis (inflamación del cuello uterino) o diarrea.